"El ardor de la sangre"

Fue una tarde divertida,Mª Elena cumplió años y se llevó a rajatabla el joven-viejo protocolo de actuación,discusión primero y luego "delicatessen",vino llevado por la homenajeada y exquisita torta de vilana encargada por Marina y acompañada por la música que nos aportó Isa.

         Hubo bebate intenso y rico,puntualizaciones,añadidos,la portada del libro de Narrativa Salamandra no puede ser más sugerente:unas piernas de mujer enfundadas en seda dorada y zapato redondo años 30,tocan delicadamente las punteras de un zapato masculino.Pero la foto es engañosa,la sangre no arde esta vez en un ambiente de glamour propenso al "flirt",lo hace en un ambiente rural donde las pasiones son brutales y en ocasiones su final también.
          Irène Némirovsky nos vuelve a atrapar,la maravillosa narradora rusa escribe con pluma ágil,precisión,brevedad,penetración psicológica y,sobre todo,capacidad de síntesis,construyendo un libro deslumbrante.Probablemente Tolstoi o Dostoyevsky,e incluso Sholojov,habrían escrito un texto extenso e incluso prolijo,y el resultado seguramente sería magnífico,pero es gloria de Némirovsky su capacidad narrativa,utilizando el criterio de menos es más,para llevarnos a las más elevadas cotas de gratificación como lectoras,mediane el uso de un lenguaje breve y conciso,que condensa situaciones extremas.
          
           Dicho esto,el libro se desarrolla,según los biógrafos de la autora,en un pueblo del Morvan,el mismo en el que pasará también el tiempo de redacción de su extraordinaria novela coral "Suite francesa".Los elementos narrados son cotidianos,el amor,el adulterio,la muerte,la traición,la codicia...;pero en esta ocasión están recubiertos de la máscara de la respetabiliad,el honor e incluso la bondad.
            El narrador,Silvestre,Silvio,viejo fauno arruinado,descendiente de las más adineradas familias de la región,tarambana confeso,musita silenciosamente en su destartalada mansión lo que ve,lo que intuye y las razones que confirman sus intuiciones,pudiendo ajustar cuentas con el pasado y con la mujer con la que un día le ardió la sangre.La boda de Colette,hija de su prima Helene,pone en marcha el drama y su galería de personajes,escasos y bien dibujados.Estos los conforma un universo anodino salpicado de historias cotidianas,que terminan con la muerte aparentemente accidental del joven marido de Colette.
             El viejo Silvio,que ya ha olido la sangre como buen perro de presa,lleva la situacón al límite y confronta que tras ese apacible y aburrido ambiente provinciano burgués viven pasiones intensas,adulterios,abandonos de hijos e incluso asesinatos.
              Cuando una de las mujeres que integran el triángulo amoroso origen de la tragedia,increpa a su madre pidiéndole recato y prudencia para no airear un problema familiar,recordándole su cobardía y desafecto,Helene tiene que callar,sabe que eso es cierto y su única defensa ante su marido,presente en la entrevista,es decir "durante semanas no fui yo la que vivió esa relación con un desconocido".
                Silvio sabe que el globo de brillantes colores ha explotado y que los viejos pecados tienen larga sombra.Él disfrutó del ardor de la sangre con Helene y aunque ella lo niegue y todo cambie y se reconstruya, para que todo siga igual,sentado en el viejo sillón de su casa,el sagaz,cáustico y divertido fauno apurará su trago de borgoña y recordará la condición humana brutal,delicada,mentirosa,bondadosa,valiente y cobarde que moldea la vida y las pasiones de los seres humanos.

                  Besos y abrazos feministas de Montse.

4 comentarios:

María E. Soto dijo...

Excelente crónica. Gracias a todas las amigas del Círculo por vuestra amistad, muestras de cariño. Elena.

isa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
isa dijo...

Gracias, Montse. Siempre es un deleite leerte.

Por cierto, el vino y la torta de vilana,excelentes.

Un gran saludo para todas.

Izaskun dijo...

Gracias, Montse, gracias compañeras. Participar de sus discusiones y disquisiciones es siempre enriquecedor.
Abrazos feministas,
Izaskun

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