DÓNDE SE ENSEÑARÁ A SER FELIZ.

"No soy del dominio público" 
(Clarice Lispector).


Fue una sesión del todo inusual. En efecto, por variedad de motivos coincidieron ausencias que impidieron, por escasa participación, una inmersión en profundidad. Además, es muy probable que no sea ésta la mejor obra de Clarice Lispector, no al menos para una primera aproximación a 'su mundo'. En cualquier caso, abrimos nueva etapa con la autora y haremos sucesivas aproximaciones a sus obras, pues es uno de los nombres fundamentales en la literatura portuguesa y brasileña. 

Ahondando un poco en esta obra que nos ocupa, cabe decir que recorre las distintas facetas de Clarice Lispector, a saber: como escritora que se inicia -escribiendo cuentos y una obra teatral-, como reportera y redactora en la Agencia Nacional -época en la que escribe un excelente artículo que da el título a este libro-, como estudiante -escribiendo textos para la revista A Época-, como dramaturga -a través del único texto teatral por ella escrito y titulado 'La pecadora quemada y los ángeles armoniosos', una obra muy al estilo de las tragedias de la Edad Media, tal y como ella lo denominó-, madre -anotando pequeños diálogos con sus hijos-, columnista femenina, traductora y conferenciante. Finalmente, se completa con una entrevista a la autora, recogida en las últimas páginas del libro.

Personalmente, he de decir que Clarice Lispector es una de mis autoras de culto. Escritora con un estilo muy personal, que se sumerge en las profundidades del mundo emocional de sus personajes y nos muestra esos aspectos que pasan desapercibidos y que sólo son accesibles a un ojo habituado a escudriñar su entorno. Me cautivó en sus 'Cuentos reunidos' y, desde entonces, arribo a sus páginas con gran interés y con una expectativa muy positiva. En consecuencia, la travesía por este 'recopilatorio' de las distintas facetas de Lispector me ha resultado satisfactoria. 
Por otra parte, en esta obra hemos tenido acceso a datos de la autora acaso desconocidos, como por ejemplo que, en su trabajo de traducción -se nos muestra, además,  la perspectiva con la que la autora desarrollaba esta labor- "(...) tradujo y adaptó autores clásicos para colecciones infantiles y juveniles, como Oscar Wilde (El retrato de Dorian Gray), Edgar Allan Poe (Cuentos) y Julio Verne (La isla misteriosa) y firmó la traducción de algunos best sellers, como Agatha Christie (Tres ratones ciegos, y Telón: el último caso de Poirot) y Anne Rice (Entrevista con el vampiro)" [pág. 150]. En teatro, traduce clásicos como La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, entre otros. 

Lo dicho, volveremos a Lispector. 

Entretanto, un fragmento de uno de los cuentos que se recogen en esta obra:
     "Luísa sigue inmóvil, tendida sobre las sábanas revueltas, el pelo esparcido sobre la almohada. Un brazo aquí, otro  allí, crucificada por la languidez. El calor del sol y su claridad llenan el cuarto. Luísa parpadea. Frunce las cejas. 
   Hace un gesto con la boca. Abre los ojos, finalmente, y los fija en el techo. Lentamente el día le va entrando en el cuerpo. Escucha un ruido de hojas secas pisadas. Pasos lejanos, menudos y apresurados. Un niño corre por el  camino, piensa. De nuevo, el silencio. Se divierte un momento escuchándolo. Es absoluto, como de muerte".(El triunfo).

Isabel Rojas.

  • Breve biografía. 
hhttp://www.epdlp.com/escritor.php?id=1945

  • Imágenes y reflexiones.

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