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La mujer no nace... (IV)


      Estoy pensando en el capítulo que acabamos de leer y del que no quedó ni rastro en nuestra última sesión. Se llamaba Historia (voy a dejar las ironías personales a un lado), y aparte de los orígenes, siempre enigmáticos y polémicos, apenas sí nos hicimos eco de las sesenta páginas que leímos. Pero creo que nuestra autora tampoco. Encontramos a De Beauvoir, más bien, en la cocina preparando un pastel para las compañeras, en la lectura revulsiva de un artículo que abrió puertas inesperadas, en el trabajo de una artista obsesionada por el origen, y quizá también en la tertulia de mujeres donde descubrir que uno puede todavía sorprenderse y sentir curiosidad, y ganas (bienvenido, Félix). 


Los deliciosos brownies de Montse
      A veces, en el círculo, parece que leyéramos nuestra propia vida. Al principio parece un caos de líneas paralelas que jamás se tocan; sin embargo, como quien va desmadejando un ovillo, alguien se topa consigo misma entre las páginas, y al compartirlo transforma para las demás la abstracción en una experiencia cotidiana. Otras veces es al revés: por más que el discurso se vaya lejos, muy lejos, la filósofa nos estará esperando en lo remoto de la imprevisibilidad.


De la serie "Esculturas rupestres" de Ana Mendieta, en el Parque de Jaruco, Cuba (1981). Mendieta estaba interesada en el origen, y se basó en los mitos aborígenes de las Antillas (númenes) para elaborar esta obra. Su trabajo se conoce como Earth and body art. Abajo, la misma autora dentro de su obra.

     El punto en que una cosa y otra confluyen me lo reveló la lectura de un artículo de Margarita Santana (del que no tengo enlace directo; se puede conseguir en la biblioteca de  la universidad ). De Beauvoir parte de sí misma para construir su discurso; de hecho, El segundo sexo nace a renglón seguido de una pregunta personal. Ella no puede disociar su vida de su obra, escribe desde su individualidad. En palabras de Santana, todas las facetas de Simone de Beauvoir se enlazan y forman parte de un mismo proyecto: «vivir y pensar lo vivido». Por eso el punto más lejano se toca con las palabras del libro, y por eso nuestra charla paralela retoma una y otra vez los caminos trazados por ella. De hecho, es desde nuestra experiencia personal como mejor podemos entenderla. Al interrogarnos a nosotras mismas, al leernos es cuando más cerca estamos de comprender a la filósofa.

      Termino rescatando otras frases, provenientes de La plenitud de la vida, que también encontré en el artículo citado (perdonen que las citas no vayan con su correspondiente pie de página, aún estoy investigando cómo hacerlo):
«La literatura aparece cuando algo en la vida se descompone; para escribir […] la primera condición es que la realidad haya dejado de darse por sentada; entonces solamente es capaz uno de verla y hacerla ver. Y después, «sólo cuando se había producido una ruptura en mi experiencia, yo podía adquirir perspectiva y hablar de ella».

Calidoscopio literario. Calidoscopio de emociones.

Escuchar. Aprender a ver. Encontrar una voz. Escribir. "Aprender graba en nosotros los recuerdos. En la niñez, el aprendizaje ...