Una mujer de recursos, de Elizabeth Forsythe Hailey.

" (...) supongo que, en un sentido más amplio,  todos somos seres indefensos que estamos a merced unos de otros, o al menos así me ha obligado el destino a aceptarlo de una vez por todas."
(p. 66)

"(...) me ofende la autocompasión  disfrazada de comprensión." (p. 112)

"La vida en sí misma ya nos impone distancias: ¿por qué las aumentamos por un orgullo mal entendido?" (p. 150)


Una mujer de recursos, primera novela de Elizabeth Forsythe Hailey, está inspirada en la vida - y/ o correspondencia- de su abuela, Betty Friedan, una mujer con los recursos que le proporcionaba su estatus social. Aunque, para la autora, la elección del título responde a otro tipo de recursos relacionados con la fortaleza interior y la voluntad humana de dotar de sentido la propia vida. 

"Tengo la sensación de ser mi propia secretaria y, de repente, veo objetivamente mi vida como una empresa ambiciosa y bien planificada. Ahora hago copias en papel carbón de todo lo que escribo, y la semana pasada me compré un fichero para llevar un registro de toda mi correspondencia." (p 83)

Las cartas reflejan la vida de Betty Friedan desde principios del siglo XX hasta la década de los sesenta. Vive las dos guerras mundiales, el crack de la bolsa del 29. Viaja varias veces a Europa. En Italia, Mussolini está en su momento de auge.

Betty Friedan se perfila como una mujer previsora, con perspectiva para las inversiones, con inquietudes culturales, consciente de los condicionantes de género en la época que le tocó vivir.

"En 1776 conquistamos la libertad de nuestro país, pero en el terreno de los derechos de la mujer la batalla continúa." (p. 33)

"(...) la presencia de Arthur nos permite a Totsie y a mí ir por la ciudad con toda libertad, sin temer por nuestra integridad física." (p. 155)

Su conciencia social se limita a la observación del mundo desde su atalaya acomodada: "A veces me parece que estoy tan protegida y aislada como el compartimento en el que viajaba anoche. Fuera veo las llamas de la muerte y la miseria, pero a mí no me rozan." (p. 34)

En esa época no había teléfono en todas las casas, debido al coste,  y las gestiones se hacían a través del correo. De modo que a golpe de carta la protagonista se comunica con la familia, amigos y amigas, y resuelve cuestiones de carácter práctico como la solicitud de plaza en el colegio para sus hij@s o el ingreso de una persona de la  familia en un centro.

Dos aspectos de especial interés hallamos en esta obra: por un lado, su visión sobre el matrimonio. Si bien se acerca al matrimonio con ideas románticas (de hecho, la vinculación con su primer marido tiene tintes de dependencia afectiva, vislumbrada en expresiones tipo mi adorada mitad ausente eres toda mi vida o siempre creí que el matrimonio significaba la fusión de dos personas en una. Dependencia de la que no es consciente hasta que éste fallece), lo cierto es que el marido fomenta en ella la independencia, lo que le permite viajar y disfrutar de un espacio propio, originando en ella reflexiones sobre la libertad dentro del matrimonio que, en la actualidad, quizá puedan parecer más naturales -no sé si arriesgarme a afirmarlo, porque las ideas tradicionales se hacen hueco con empeño-, pero que en ese entonces no eran nada habituales y. por tanto, podemos considerar avanzadas para su tiempo. 

"Pocos maridos entienden lo débil que es el control que ejercen sobre sus esposas." (p. 39)

"¿Por qué las mujeres temen poner en peligro el cariño de sus maridos cuando hacen valer su independencia?" (p. 43)

"En lo que no había pensado nunca era en la cantidad de posibilidades que ofrece una relación tan pronto se elimina la cuestión del matrimonio." (p. 157)

En tal sentido, puede ser un alegato a la libertad individual (de las mujeres, especialmente). Y un recordatorio de una libertad fundamental, sustento y trampolín de todas las demás: la libertad económica.

"No creas que Hans te va a respetar más de lo que te respetes tú. Si te olvidas de tus objetivos, no va a venir nadie a recordártelos. Mientras seas fiel a tus propias ambiciones, tu marido no volverá a ser quien te juzgue, será únicamente tu compañero, como eres tú su compañera." (p. 158)

La segunda cuestión de interés: su crítica sobre cómo se censura a las personas, en la sociedad, una vez han llegado a la vejez.

"Miro alrededor y veo los pocos amigos que me quedan. Somos como supervivientes de una gran tormenta. La calidad de vida y a no nos concierne. De momento, tenemos suficiente con existir. Y tenemos que hacernos cargo de enterrar a nuestros muertos y procurar no pensar en nada más que las tareas sencillas que nos presenta cada día." (p. 327)

Con todo, en un momento determinado de su vida parece ceder al convencionalismo, casándose con un hombre al que no ama, ¿o cede al miedo a la soledad? En cualquier caso, sus ideas al respecto de la pareja son liberales. 

"Hasta ahora, mi objetivo en la vida venía determinado por las necesidades de otras personas, pero estoy empezando a darme cuenta de que, en realidad, nadie es necesario para los demás. siempre hay alguien que puede reemplazarnos. En  cierto sentido, me regocija la nueva libertad que me aporta este descubrimiento." (p. 194)

Al leer novelas de género epistolar es inevitable sentir una cierta nostalgia por ese maravilloso hábito en desuso que consiste en escribir cartas. En el momento actual en el que el wassap ha sustituido -casi- a la llamada telefónica y en el que las prisas son las protagonistas del devenir diario, iniciar o mantener correspondencia con alguien se convierte casi en un reto. Un reto maravilloso, por otra parte. 

"(...) el propio arte de escribir transforma la realidad en ficción..." (p. 217)

"No sé qué tiene el proceso de escribir (...) que permite e incluso estimula la expresión de pensamientos que uno jamás diría en voz alta." (223)

Fuente de la imagen.

La novela, adaptada al teatro y a la televisión, en 1995, como mini-serie de televisión, con el título de A Woman of Independent Means y protagonizada por Sally Field, fue nominada a varios premios y ganadora de un Emmy por mejor logro individual en diseño de vestuario para una miniserie. 

El reparto fue el siguiente:

-Sally Field como Bess Alcott Corcel Garner.
-Charles Durning como Andrew Alcott.
-Brenda Fricker como Madre Corcel.
-Sheila McCarthy como Totsie.
-Ron Silver como Arthur.
-John Slattery como Dwight.
-Lawrence Monoson como Walter Burton. 

En nuestro particular Árbol de Palabras han crecido las siguientes: deseos de conocimiento; independiente; curiosidad; conciencia del derecho de l@s viej@s a relacionarse en igualdad; capitalismo agresivo; criterio; mente abierta.

Un Árbol que es hoy un lujo pues ha sido materializado por la artista Paula Plaza  -a quien hago llegar mi agradecimiento por colaborar con su trabajo en nuestro Blog- especialmente para nosotras. 


Elizabeth Forsythe Hailey nace en Dallas, Texas, en 1938. "Estudió en La Sorbona y en el Hollins College." Al parecer, y tal y como comenta en el prólogo, llevaba un tiempo pensando en escribir una novela. Se estrena con esta novela en forma epistolar basada en las cartas de su abuela, Betty Friedan. 


Fuente de la imagen. 
Una mujer de recursos, publicada en 1978, se convierte entonces en "un auténtico superventas", adaptándose con éxito al teatro y a la televisión.

Trabajó brevemente en periodismo y edición, antes de escribir, junto a su marido, para el cine y la televisión. Ambos fueron consultores creativos para la popular serie de televisión María Hartman, Mary Hartman. 

A los 60 años trabajó en el Hollins College en calidad de escritora residente de la Biblioteca Wyndham Robertson, para el semestre de primavera.

"A lo largo de su vida, publicó otras tres novelas: Life Sentences (1982), Johanna's Husband and David's Wife (1986) y Home Free (1991). "


[Fuentes consultadas: Libros del Asteroide; wikipedia; A_Woman_of_Independent_MeansKendall HaileyEntrevista]



Isabel Rojas Hernández.

De acero, Silvia Avallone.

Ilva, le había dicho sonriendo, semidesnuda. Es el nombre antiguo, el nombre etrusco de la isla de Elba. Las que nacieron después de 1918 todas Ilva. 


La historia se sitúa en Italia, en un barrio obrero en el que los embarazos no deseados, las drogas, el trapicheo, el machismo recalcitrante, son el pan de cada día.

A Francesca y Anna las rodea el acero. El acero de la pobreza de espíritu, el acero de la violencia y la intransigencia. Rosa y Sandra, sus respectivas madres, viven -cada cual a su manera- atrapadas. Mujeres jóvenes a las que les ha sobrevenido la vejez, no la de la edad sino la de la resignación.

"Su belleza de muchacha del sur se había diluido entre tanto detergente, en el perímetro de aquellos suelos fregados todos los días desde hacía quince años." (p. 16)

Sus respectivos maridos, cada cual a su modo, miserables. Uno es un maltratador que les amarga la existencia, el otro un delincuente que deja a su familia al pairo por temporadas.

"Tientes que denunciarle, Rosa. Te acompaño yo si quieres. Vámonos ahora, mañana, cuando quieras...
-Francesca está demasiado asustada, no me he sentido capaz de ir a la policía. Pero quiero hacerlo, Sandra. Y si me mata...
-No lo digas ni en broma. ¡Te protegerán!
- En mi pueblo -sonrió-, a las que son como yo nadie las protege. "
 Sandra sintió un arrebato de rabia. Sabía perfectamente ella también que así era, que a las mujeres las matan sus maridos y nadie dice nada. Porque es verdad que estamos en Italia, pero éste es un país de mierda." (p. 189)

Ellos, carne de cañón para la fábrica. Ellas, presas en un falso trono. Incluso el personaje de Elena que, en un principio, dada su formación, podría optar a cotas más altas de libertad (estudiante de Económicas, con un puesto, dentro de la fábrica, en el departamento de Recursos Humanos), se relaciona con un operario machista y sin aspiraciones.

"Rosa, ahora, no dejaba nunca de sonreír de la misma manera, vaga y ausente. Sonreía indistintamente a la ventana, a la hija, al gato, a cualquier cosa. Y Francesca había empezado a odiarla. Había empezado a ocuparse ella de las tareas domésticas, porque su madre estaba siempre cansada." (p. 222)

Ellas, tan capaces...y, sin embargo, viviendo en una nube de ignorancia en la que no saben valorar las cualidades que ha de tener una persona para estar con ellas. La belleza, el único valor, la belleza como epicentro de las relaciones, el físico, la apariencia. Todo muy superficial.

"Se dejó caer sobre la cama. Era el hombre más guapo que había visto nunca. Sonrió al techo. Era el hombre de su vida. Desde ese momento hasta la hora de comer, debía encerrarse en el baño, probarse todos los maquillajes y la ropa del mundo, presentarse en la cocina preciosa." (p. 145)

Y, en medio de toda esta pobreza, los sentimientos de dos amigas, con diferentes motivaciones, pero que sirven de apoyo mutuo.

"Corrían entre la multitud, se volvían a mirarse, se cogían de la mano. Sabían que la naturaleza estaba de su parte, sabían que era una fuerza. Porque en ciertos ambientes, para una chica sólo cuenta la belleza. Y si eres una pringada, lo tuyo no es vida. Si los chicos no escriben en los pilares del patio tu nombre y no te dejan mensajitos por debajo de la puerta, no eres nadie. A los trece sólo quieres morirte." (P. 23)

Es una historia dura, de vidas atravesadas por la inseguridad, el maltrato, la desidia. La ironía atraviesa la novela, es sutil, pero perceptible. Una novela muy recomendable.

"Mil quinientos treinta y ocho grados, ésta es la temperatura a la que se funde la aleación. El acero no existe en la naturaleza. No es una sustancia elemental. La secreción de miles de brazos humanos, contadores eléctricos, brazos mecánicos y a veces el pelaje de un garto que acababa metido por ahí dentro." (p. 25)


Silvia Avallone (Biella, Italia, 1984).


Se graduó en Filosofía en la Universidad de Bolonia. Ha escrito poemas y cuentos. De acero, su primera novela, ha obtenido gran éxito, ganando los siguientes premios: Premio Campiello Opera Prima, Premio Flaiano, Premio Fregene y ocupando el segundo lugar en el Premio Strega 2010.

Marina de belleza es su segunda novela, publicada en 2013. Creó y dirigió las "Palabras de rocas y viento", festival de poesía y supervisó y dirigió varios programas de radio de poesía y música italiana.

De acero ha sido traducida a 22 idiomas. En Francia ganó el prestigioso Prix de L'Express des Lecteurs 2011. Ha sido llevada al cine, "dirigida  por Stefano Mordini, con Michael Rion y Vittoria Puccini, producida por Palomar, y presentada en el Festival de Cine de Venecia."

Biografía:
-El libro de veinte años (2007)
-De acero (2010)
-Marina Belleza (2013)

[Fuentes: cinquantamila; centopaginepágina web de Silvia Avallone]

Isabel Rojas Hernández.

El parque, Marguerite Duras.

"Porque lo que hace soportable el tener que pensar más que otros en el cotidiano sustento (...) es el dejarlo de hacer a partir del momento en que ese sustento se ha asegurado ya, es decir, cuando se ha conseguido comer por ese día. Si una vez alimentado uno se pusiera a pensar en la próxima comida sería para volverse loco."

Dos personas desconocidas se encuentran en un parque, en París, y se inicia una de esas conversaciones casuales, como las que pueden surgir en la parada del transporte público -se me ocurre- y que suelen ser acaso superficiales, triviales...¿suelen serlo?

El caso es que estamos ante Marguerite Duras y en ella nada, absolutamente nada, es superficial. Muy al contrario, Duras se sumerge en las profundidades del ser humano, en su calidad de superviviente, ahondando en el mundo emocional. De modo que, sumergidas en esa complejidad, se teje este encuentro, a propósito del que surge una conversación en la que se abordan temas como la muerte, la soledad, las aspiraciones personales y profesionales, etc. 

"Con el tiempo que tiene uno que pararse en las carreteras, en los trenes, en los jardines públicos, a fuerza de tener tanto tiempo para pensar un poco en todo se termina por encontrar justificación a la existencia que uno lleva." (p. 23)

Ella, una joven empleada de hogar; él, vendedor ambulante. Ambos tienen un sentimiento de resignación con respecto a sus vidas, aunque con matices diferentes. Mientras ella asume que sólo la llegada de un hombre resolverá su situación, él asume su trabajo (viajes constantes y poco sueldo) con entera resignación. Ella tiene sueños, pero no son suyos; él ha renunciado a sus sueños. Matices. 

"¿Así pues, usted viaja con la misma constancia con que yo permanezco en el mismo sitio?" (p. 25)




En definitiva, dos soledades que se encuentran, se reconocen. Bálsamo momentáneo para la desesperación. Desesperaciones que cada cual vive a su modo: ella la mantiene acogida en su seno con cierta serenidad, con aparente resignación; él no es consciente de la suya hasta que la verbaliza, y es entonces cuando siente su peso.

"(...) pero es después que se hace fastidioso, después de hablar. Después, el tiempo pasa demasiado despacio. Tal vez fuera mejor que no hablásemos nunca." (p. 116)

Cada cual en su burbuja de anhelos e imaginaciones. Aferrados a un futuro que les ayuda a la vez que les impide vivir el presente, especialmente en el caso de ella. "Para mí el presente no es nada; un desierto", dice ella. Soledades que son ahuyentadas en el momento de compartirse para, luego, volver a su cubículo.

"-¿Pero cómo quiere usted que aprenda a interesarme por las cosas actuales si estoy extenuada de esperar las de mañana? No tendría paciencia para fijarme en lo nuevo." (p. 92)

Leer a Marguerite Duras es llegar a la última página, cerrar el libro y, sin embargo, seguir leyendo. Es sumergirte con ella en las propias profundidades. Es silencio. Es pensar el vacío. 

Isabel Rojas Hernández.


  • Marguerite Duras (Gia Dinh, Vietnam, 1914-París, 1995).


"Escritora francesa. Las experiencias que vivió junto a su madre en Indochina, donde residió hasta 1932, le inspiraron la novela Un dique contra el Pacífico, con la que se dio a conocer en 1950, tras publicar varias novelas de escaso éxito. En París participó en la Resistencia, por lo que fue deportada a Alemania. 

Una vez terminada la contienda, inició su intensa actividad en los campos del periodismo, la novela, el teatro y el cine, y escribió y dirigió varias películas y obras teatrales. Encuadrada inicialmente en los moldes del neorrealismo de posguerra (Los caballitos de Tarquinia, 1953) y afín al movimiento existencialista, se acercó despues a los postulados del <<nouveau roman>>, aunque sus novelas no se limitan nunca al mero experimentalismo, sino que dejan traslucir un aliento intensamente personal y vivido, como sucede con Moderato Cantabile. 

Rincón de escritura de Duras.
Fuente. 

Escribió el guión de la célebre película Hiroshima, mon amour (1958), dirigida por Alain Resnais con gran éxito. Los temas de Duras fueron siempre los mismos: el amor, el sexo, la muerte, la soledad. En 1969 publicó Destruir, dice y dos años después El amor (1971), que anticipa en ciertos aspectos su obra más celebrada, El amante (1984), ganadora, entre otros, del Premio Goncourt.

Al año siguiente apareció el relato con fondo autobiográfico El dolor, que fue escrito en 1945, y en 1990 su última novela, La lluvia de verano. La agitada vida de Marguerite Duras rivaliza y se combina con su obra hasta el punto de ser ambas difícilmente comprensibles por separado." 

"Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo. La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que e mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud. Su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado. 
(...)
Entre los dieciocho y veinticinco años mi rostro emprendió un camino imprevisto, ese envejecimiento fue brutal. Vi cómo se apoderaba de mis rasgos uno a uno...He conservado aquel rostro nuevo. Ha sido mi rostro. Ha envejecido más por supuesto, pero relativamente menos de lo que hubiera debido. Tengo un rostro lacerado por arrugas secas, la piel resquebrajada. No se ha deshecho...ha conservado los mismos contornos pero la materia está destruida. Tengo un rostro destruido..."


[Fuente: Biografías y vidasmusicaypoesiaEl amante]

La verde luz de las estepas, de Brigitte Reimann.

"Sólo puedo ceñirme a lo esencial. [...] De la noche a la mañana tengo que escribir un informe para FORUM. Anoche nada de trabajo, mucho vodka, billar, y conversaciones. Hoy por la mañana recepción en el CC del Komsomol, ponencia interesante de Pávlov. Atmósfera muy sobria, nada de palabrería." (p. 168)


La verde luz de las estepas es la crónica del viaje que emprende Brigitte Reimann a Kazajstán y Siberia, en el verano de 1964, junto a una delegación de la República Democrática Alemana. El recorrido se propone, inicialmente, con una duración de diez días.  

"Querría saber tanto...qué oscuros anhelos se ocultan tras la pregunta que tan a menudo escucho en mi ciudad: <<¿Ya estamos disfrutando de la vida?>>, y si cabe influir en los anhelos y por qué a veces se le cae a una la casa encima, y si no es posible aprender a disfrutar igual que a producir, y por qué a unos chavales majos del barrio les da por forzar expendedoras...El aburrimiento es sólo un síntoma, tenemos que encontrar la causa." (p. 86)

Brigitte Reiman accede a este viaje por invitación de Kurt Turba -responsable de juventud del Comité Central del Partido Socialista Unificado y redactor jefe de la revista FORUM, el órgano de la Juventud Libre Alemana (FDJ)- quien la eligió, al parecer, por su carácter aperturista, lo que luego pagó siendo relegada como redactora en la agencia estatal de noticias ADN.

El  grupo está compuesto por funcionarios y burócratas. El cometido de Brigitte Reiman, en contraposición con el resto de integrantes, es dar su propia visión particular, a modo de crónica. Con una mirada entusiasta y crítica a la vez, va dando cuenta de lugares, personas y lo que éstas le transmiten, las copiosas comidas, etc. No del todo integrada en el grupo, vive momentos de soledad, aunque su visión general del viaje podemos decir que es positiva.

"A buena parte de la delegación no la soporto. Son limitados y ordinarios y pierden toda su dignidad cuando beben. Convierten cada fiesta en una velada cervecera alemana, cuentan chistes verdes y cantan estupideces. ¡Y gente así está en el Consejo Central!" (p. 189)

La cuestión de interés de esta lectura es el momento en el que se produce el viaje: 1964, justo antes del relevo de Jrushchov, <<cuando la Unión Soviética parece estar aún en condiciones de disputar la supremacía a los Estados Unidos y explota como un éxito propagandístico la colonización de nuevos territorios y la conquista del espacio exterior.>> (p. 11).

"Siberia, nos dijeron hoy, significa en traducción literal <<tierra durmiente>>. ¿Qué se le ocurría a una al escuchar <<Siberia>>? Frío, destierro, desierto, presidiarios, Tolstói. Y entonces va una a la Laurentievka, a la Academia Siberiana de las Ciencias..." (p. 181)

"Aquí hallamos también lo que echábamos de menos en la estepa: una autoestima alta, exactitud, pensamiento riguroso, y el saber que están haciendo historia mundial aquí en Siberia, o, como lo expresa uno, escribiendo la tercera parte del <<milagro ruso>>." (p. 181)

Con el reportaje del viaje, que escribió para la revista FORUM, trató de "dejar ciertos recaditos en el mantel burocrático de cierta gente".

Interesada en el urbanismo, critica el plan urbanístico de su ciudad -en la novela se aprecia su interés por el aspecto urbanístico-, estas críticas fueron recogidas por las autoridades.

"¿Pero no tendría un arquitecto que conocer al detalle la estructura anímica y social de una ciudad antes de concebir sus espacios de encuentro y de recreo?" (p. 21)

Enriquecen la lectura las fotografías de lugares y personas, posiblemente tomadas por  el corresponsal en Irkutsk del Komsomolskaya Prawda. quien los acompañó durante el viaje, o también por ella misma.


Finaliza la crónica con la siguiente reflexión: "Se me encoge el corazón al pensar que mañana dejaremos este país y, sin embargo, soy feliz de una manera sorprendente, impávida y enamorada de la vida..."

En nuestro Árbol de Palabras maduraron las siguientes palabras: cuestionamiento,  ilustración, sensibilidad, fortaleza, inseguridad, conocimiento, melancolía eslava. 


Brigitte Reimann, (Burg, localidad de Sajonia-Anhalt, 20 de julio de 1933- 22 de febrero de 1973, Berlín Este).


Periodista, maestra y escritora. Nació en el seno de una familia de clase media y era la mayor de cuatro hermanos. El talento de Brigitte Reimann comienza a mostrarse ya desde la juventud, al tiempo que finaliza la escuela: escribe cartas, fábulas, pequeñas obras teatrales -que se representan en su propio colegio-, y su diarios.

A los 14 años enferma de polio. "De la convalecencia obligada heredará dos cosas: una leve cojera, que le acompañará el resto de su vida -y que le hará sentir un cierto complejo de inferioridad, al tiempo que crecía en ella la necesidad de reconocimiento y atención- y la certeza de que la escritura será su oficio y vocación a lo largo de dos años. "Algo que da sentido y estructura a su vida", como se ha escrito en una biografía."


Brigitte Reimann de niña.
Aunque aprueba el examen de ingreso en la Escuela de Teatro de Weimar y es un campo que le gusta, entra a trabajar como maestra (tras un curso de pedagogía de dos años) en una escuela primera de su ciudad, dado que la nueva República necesita maestros/as.  y busca entre los bachilleres a aquellos que puedan formar parte de ese cuerpo docente.

"Los libros de Brigitte Reimann -junto con su diario- reproducirán la ilusión, las tensiones, las expectativas y las amarguras que puede sentir una simpatizante del socialismo que, como dice Ibon Zubiaur, deja en esa simpatía pinceladas de su talante literario"

De sus obras, La denunciante le valió el ingreso en la sección juvenil de la Unión de Escritores. Los hermanos le valdría el reconocimiento público con el Premio Literario Heinrich Mann, el más importante de la RDA, basada en su experiencia personal por la huida de Lutz.

Es coetánea y amiga de Christa Wolf, con quien mantuvo correspondencia entre los años 1964 y 1973 en la que intercambian reflexiones tanto sobre la literatura como sobre la vida.

Al parecer, se ha realizado una película sobre Brgitte Reimann titulada "El hambre por la vida".

En 1970 se encuentra ya en una fase muy avanzada de su enfermedad, pero sin perder el entusiasmo y las ganas de escribir. En 1973 muere de cáncer con 39 años.

En 1973 se publica su novela póstuma: Franziska Linkerhand ("Franziska Mano Izquierda", trabajaría el último capítulo en el hospital, quedando inconcluso).

Reconocimientos: 
- Kunstpreis des FDGB (1961 y 1962). Era un premio de los Sindicatos Alemanes en la RDA, creado en 1958 y desde 1960 como premio literario, como premio de obras de arte y premio de la música).
- Premio Heinrich Mann (1965), premio literario que se entregaba anualmente desde el año 1953 por la Academia de las Artes de Berlín, dirigido a trabajos que incluyan crítica social, valorado en 8.000 euros.

Die groBe Liegende, escultura obra de Thomas Reimann
como homenaje a Brigitte Reimann.

 [Fuentes para la biografía en la que ampliar información: biografieonlineoeuvresouvertesEl hambre por la vida; Página de Brigitte Reimannluise-berlin]. Agradecimiento a María Elena Soto por contribuir a parte de la miscelánea fotográfica. 



Isabel Rojas Hernández. 

Irène Némirovsky, por Elisabeth Guille

"Siempre he disfrutado del privilegio de poder aislarme en un libro en medio de un gran escándalo y agitación."  

Irène Némirovsky.

El mundo de las biografías es apasionante, una temática escogida que alargaríamos hasta el infinito.

Me preguntaban, hace un tiempo, cuál es la mejor biografía. Posiblemente el interés y la intriga que nos suscite sean suficientes. Aunque, a veces, sucede que escogemos una al azar y nos sorprende en positivo. Luego, hay otros aspectos que contribuyen: la perspectiva desde la que se sitúa la autora o el autor, los acontecimientos que haya escogido para relatar, la prosa y, por último, hay un elemento que, añadido, contribuye: el material fotográfico. En ocasiones, leyendo biografías, acudimos a menudo a mirar esas fotos de momentos determinados, etapas, acudimos para poner cara a esos nombres que asoman entre línea y línea.

La vida de las mujeres que vamos leyendo nos van dejando un sentimiento de admiración a la vez que un regusto amargo. Y, sin embargo, es necesario conocer esas vidas, justamente por sus dificultades, por sus obstáculos -que pueden ser los nuestros-, por cómo llevaron a cabo sus sueños (o qué les impidió materializarlos), por sus inseguridades, sus certezas, su ansia de vivir. Porque son, en suma, un referente.

Irène con su marido, Michel Epstein,
en un viaje a Fontainebleau
[Fuente de la imagen].
Si en Camille Claudel descubrimos a una mujer de gran talento, temperamental, apasionada y una vida asfixiada por los convencionalismos; si en la biografía de Isadora Duncan descubrimos la iniciativa en estado puro, la consecución del sueño, la sensibilidad; si en Sofía Petrovna nos percatamos de la valentía de Lydia Chukovskaya y ese ascenso de la angustia en alas de la escritura como denuncia; en Irène Némirovsky descubrimos a una escritora de vocación desde muy temprana edad. Descubrimos a una joven intrépida, aventurera, apasionada,observadora perspicaz,  ávida lectora, mujer de gran inteligencia y sensibilidad.
"Si mis padres pusieron cara de desaliento al ver aquella decoración, yo no vi más que una cosa a mi llegada: la biblioteca, honorablemente bien provista. A ella debo uno de los grandes descubrimientos de mi joven existencia: El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, en una traducción rusa que me produjo una inolvidable impresión." (p. 132)
Accedemos a sus referentes literarios: Pushkin, Gógol, Tolstoi, Dostoyeski. Constatamos lo que ya sabíamos a través de su novela: la inexistente relación con su madre y el desprecio que esta ausencia generó en Némirovsky.
Con el ceño fruncido, nos miraba como si a duras penas nos reconociera y  nos despedía con un gesto de la mano que traducía toda su irritación. (p. 59)
En Mademoiselle Rose -la niñera francesa que se encargaba de lo esencial de su educación- encontraba el abrazo caluroso, el apoyo incondicional.  Y es justamente cuando ésta ha de marcharse, cuando se produce un momento muy emotivo descrito en la biografía que hoy nos ocupa. Es el contrapunto al desamor de la madre.
Mademoiselle Rose, apretada contra mí en su pellizca, con su aire triste bajo la toca, me comprendió, me oprimió la mano y la retuvo en la suya. (p. 80)
La autora, Elisabeth Gille, intercala el relato de su madre con breves recuerdos de cuando ella y su hermana, siendo niñas pequeñas, eran perseguidas por la policía francesa. A través de breves pinceladas, se advierte el miedo y los momentos difíciles que vivieron.

Esta biografía ha sido posible gracias al trabajo de recopilación  de su hija Elisabeth, con la ayuda de su hermana Denise Epstein.


Todas estas mujeres que hemos leído, las que nos quedan por leer -porque volveremos a las biografías, seguro- tienen algo en común: son mujeres de talento que se abren paso en un mundo de hombres y eso les acarrea no pocas consecuencias, porque el talento ansía abrirse paso siempre, el talento no entiende de sexos. Por lo tanto, estamos 'obligadas' a conocer su obra y su vida.

De nuestro particular Árbol de Palabras recogimos los siguientes frutos: dolor y alegría; placer; ingenua; curiosidad; una delicia; sensibilidad, inteligencia y talento; atónita; observadora.


    Fuente de la imagen. 
  • Elisabeth Gille (1937-1996) nació en París, hija de Michel Epstein e  Irène Némirovsky. 
En 1942, como sabemos, primero su madre y, luego, su padre, fueron deportados a Auschwitz, donde murieron, pero Guille y su hermana mayor, Denise, vivieron en la clandestinidad durante la guerra, sometidas a una implacable persecución por parte de la policía francesa. Llevaban con ellas una maleta que contenía -ellas no lo sabían entonces- manuscritos de su madre. Al finalizar la guerra, acudieron a su abuela materna quien, en su línea habitual, les dijo que si eran huérfanas se fueran a un orfanato.

Guille trabajó durante muchos años como editora, traductora -especialmente de ciencia ficción- y novelista. Tradujo, por ejemplo, a Kate Millet, Alison Lurie o Patricia Highsmith, entre otros/as 

Como novelista, publicó, en 1992 -tenía más de cincuenta años en ese momento-, en 1992, El Mirador (título con el que publicó esta biografía). Antes de su muerte, en 1994, publicó Le cabre sur la banqueta arrière (El cangrejo del asiento trasero), un examen mordaz e irónico de las respuestas de la gente a su batalla contra el cáncer -adaptado para la pantalla por el cineasta Jean Pierre Vergne-. Publica, asimismo, Un paisaje de cenizas, una novela breve que refleja su vida y la de su hermana en los años posteriores a la desaparición de su padre y de su madre.

Como editora, fue gerente literaria en Denoël, donde dirigió, desde 1976 hasta 1986, una prestigiosa colección de ciencia ficción. Posteriormente, ocupó el cargo de asistente de dirección y directora del Dpto. de Literatura en el Grupo Editorial Flammarion (uno de los diez mayores grupos literarios franceses). Nombrada directora literaria de las Ediciones Julliard. En mayo de 1992 realizó sus labores como jefa de las ediciones Shores, especializada en novela negra de calidad.


Irène N. con su hija Denise.

[Fuentes consultadas: nybooksguillaumedelaby; vídeos de Irene-Nemirovsky. Encuentran más fotografías aquí



Isabel Rojas Hernández.


Moon Tiger, Penelope Lively.

"En la vida, como en la historia, lo inesperado acecha, aparece con una sonrisa irónica por detrás de una esquina. Solo a posteriori entendemos causas y efectos." (p. 43).


Claudia Hampton recuerda momentos y personas de su vida durante su permanencia en el hospital. Allí, en una cama solitaria, coge su caleidoscopio y lo hace girar. Personas, momentos, que configuran un significado. ¿Se justifica? ¿Revisa, sin más? ¿Busca un sentido al devenir de determinados acontecimientos?

Claudia cuenta, en su haber, con muchos momentos que forman mil y una figuras en ese caleidoscopio del recuerdo. Gira hacia a un lado: observa la desfiguración de la guerra que ha vivido, como corresponsal de prensa, muy de cerca, con todo su sinsentido.

"Las guerras tienen poco que ver con la justicia o con el valor o con el sacrificio y esas otras cosas que tradicionalmente se relacionan con ella." (p. 140)

"La nieve, las temperaturas de veinte grados bajo cero del invierno de 1941, los prisioneros rusos hacinados y abandonados en recintos a cielo abierto para que mueran de frío o de hambre; el infierno de Stalingrado; las treinta ciudades destruidas; el sacrificio de siete millones de caballos, de diecisiete millones de reses y de veinte millones de cerdos. Y, además de los nombres, las imágenes; los esqueletos de edificios reducidos por el fuego (...); los cuerpos cascados por el hielo; la mueca del grito en los rostros de los heridos. Esta es la crónica, a esto se reduce al final la historia; este es el lenguaje de la guerra." (p. 98)


Gira hacia otro lado y un puñado de cristales forman la figura de Tom (el amor). Una vez más, gira y encuentra una figura ininteligible, la relación insustancial, distante, que mantiene con su hija Lisa. Un muro de incomunicaciones que se ha ido construyendo con el tiempo. Y así, haciendo girar una y otra vez el tubo brillante, a un lado y a otro, Claudia va repasando una vida, dibujando quizá la despedida.

En la tertulia se destacó la maravillosa prosa de Penelope Lively. En esta novela, concretamente, la facilidad para combinar pasado y presente de forma no lineal y la forma en la que la autora atrapa en la narración.


También, algunas contertulias destacaron un pasaje concreto en el que vieron reflejada su propia experiencia: el pasaje que habla de la luz del Nilo.

"El Nilo, por la noche, es un río enjoyado. Los puentes llevan collares de luces de colores; a lo largo de las orillas se encienden las casas flotantes, festoneadas de oro, que relumbran en los oscuros remolinos de agua. Una de esas casas flotantes es un club nocturno vibrante de música hasta altas horas de la madrugada." (p. 151)


Igualmente, hablamos de qué parejas escogemos -hombres inteligentes que huyen de mujeres inteligentes para relaciones sentimentales, y viceversa-, a propósito de este fragmento:

"Lo cierto es que los hombres como Jasper no apoyan a las mujeres como yo; se fascinan con ellas, tienden a relacionarse con ellas, pero en el fondo les gusta más las dóciles y las sumisas." (p 201).

Moon Tiger significa la espiral que se quema para ahuyentar a los mosquitos. Quizás Claudia Hampton gire una y otra vez el caleidoscopio brillante para elegir, de todos los cristales de colores, aquellos con los que emprender el viaje de forma apacible, serena.

En nuestro particular Árbol de palabras crecieron frutos como: ambiciosa, magnífica, recuerdos, sensual, impactante, extraordinario, intensas emociones afectivas, brillante, compleja, personalidad, magnética, fidelidad histórica.

Y de este encuentro se hizo eco la prensa.


Penélope Lively es una de las autoras favoritas de nuestro Círculo desde que leímos La fotografía. Nacio en El Cairo, Egipto, donde pasó su infancia. Se educó en casa y recibía libros, de forma periódica, desde Inglaterra, a donde llegó, con doce años, para recibir formación académica. Estudió Historia Moderna en el St. Anne's College, Oxford.


Fuente de la imagen.
Autora de más de cincuenta obras, entre novelas, colecciones de relatos, ensayos y libros para niños y niñas, fuer por estos últimos por los que saltó a la fama. "Su primer libro, Astercote, fue publicado en 1970. Desde entonces, ha publicado más libros infantiles, incluyendo The Ghost of Thomas Kempe(1973), por el cual recibió la Carnegie Medal, y A Stitch in Time (1976), con el que ganó el Whitbread Award al mejor libro infantil." 

"Su primera novela para personas adultas, The Road to Lichfield, fue publicada en 1977 y fue nominada para el Premio Booker. en 1984, recibió otra nominación por According to Mark." En 1985, ganó el premio Booker con Moon Tiger. 

Además de escribir novelas y cuentos, Lively también ha escrito varios guiones para televisión y radio. Fue presentadora de un programa radial y ha colaborado con diferentes revistas y periódicos. 

Es miembro de la Royal Society of Literature, del PEN Internacional y de la Society of Authors. En la actualidad, vive en Londres. 

[Fuente: wikipedia]

Isabel Rojas Hernández. 

La maestra Annuzza, de Elvira Mancuso

Annuzza se decidió con fiereza a pasar por encima de aquel corazón a ella devoto -a costa de aplastarlo bajo sus pies- con tal de recuperar su propia libertad.  (p. 197)

La maestra Annuzza, título que se me antoja ahora, una vez terminada su lectura, irónico, es la única novela de Elvira Mancuso, quien también ejerció de maestra. 
La protagonista, Annuzza, aspirante a estudiar y ejercer el magisterio, vivía en un entorno de pobreza en el que sentía diluir sus aspiraciones. Bajo esa asfixia, asumió, en un principio, un pago que, luego, se le figuró demasiado alto. 

Ella sabía muy bien cómo la amaba Pascuale, y comprendía asimismo, hasta cierto punto, la rareza de un amor semejante, sobre todo en su entono; pero pensó que, al fin y al cabo, aquéllas no eran razones suficientes para que ella se envileciera de manera irreparable, en cuerpo y alma, ante sus propios ojos y ante los de cualquier persona como es debido.(p. 197)

Todo lo que Annuzza conseguía era por mérito propio, incluso las envidias. Vivía con la desesperación de quien conoce el propio talento y que, por cómo está estructurada la sociedad (el tanto tienes-tanto vales), ha de dejar que se evapore como se evapora un charco de agua en un día radiante de sol. O derramar ese talento como agua potable a cualquier alcantarilla, sin que calme ninguna sed, sin que fecunde nada. ¿Por qué no habría ella de intentar conseguir su meta?  

Pascuale, un rentero bonachón, generoso y bruto a partes iguales, enamorado hasta las trancas de lo que no fue más que una fantasía, intuye, en su fuero interno, que no es correspondido, pero permanece absorto en su ignorancia  y  en su enamoramiento. Para cuando atisba una cierta claridad, la nebulosa de la posesión le resta el poco juicio que le quedaba viendo su vida trastornada cuando Annuzza hace acopio de fuerzas y decide cortar por lo sano una relación del todo platónica que, además, le ha supuesto una reputación inmerecida. Ella, mujer y pobre, atrapada en la doble discriminación. 

¿Es Annuzza una manipuladora? ¿Acaso la riqueza no envilece? ¿Acaso no tenemos el deber de manipular -en el mejor sentido de la palabra- el destino para alcanzar los sueños? A fin de cuentas, Pascuale, siguiendo las recomendaciones del párroco, accede a lo mismo: casarse con la prima sólo por conveniencia. ¿Su conveniencia es acaso más justificada?

¿Y qué me dicen de ese personaje que pasa por la novela sin pena ni gloria: la hermana del párroco?

Encontró al cura cuando había terminado de cenar con su vieja hermana, una pía y simple campesina, la cual, viuda desde hacía muchos años, le hacía de gobernanta y le rendía una especie de culto respetuoso, de madre y de subalterna.

Cuántas hermanas solteras y/o viudas que han ejercido de sirvienta del hermano, por eso mismo, por la doble discriminación.

Conforme avanza la novela, asistimos a un sorteo de roles: Annuzza y él, verdugo y víctima, víctima y verdugo.

En nuestro particular Árbol de palabras han nacido frutos como: azar, ácida, vivencias normativas, resignación, crudeza, conformismo, discurso trágico, confidencia, realismo, extraordinaria prosa, sumisión, soledad trágica.


Isabel Rojas Hernández. 


Elvira Mancuso nació en Caltanissetta, Italia, en 1867 y falleció en 1958. Comenzó publicando en "revistas femeninas". Según figura en la Web de Periférica, "bajo el fascismo de Mussolinni se retiró silenciosamente y se dedicó por entero a la enseñanza.
Y poco más he podido encontrar de esta autora, ni tan siquiera alguna foto más que la aquí publicada.


Calidoscopio literario. Calidoscopio de emociones.

Escuchar. Aprender a ver. Encontrar una voz. Escribir. "Aprender graba en nosotros los recuerdos. En la niñez, el aprendizaje ...