La larga vida de Marianna Ucrìa, Dacia Maraini.

“En cierto sentido, los sueños son más corpóreos que la realidad cuando se convierten en una segunda vida a la que uno se abandona con estratégica inteligencia.” (p. 278)



Herce, 2008.
En La larga vida de Marianna Ucrìa -con bellísima portada de Ammi Phillips, “Retrato de una niña en un vestido rojo”, en la edición de 2008 -a falta de determinar autoría y título para la edición de Galaxia Gutenberg, 2013- Dacia Maraini nos relata, sobre el escenario de la Sicilia del siglo XVIII, la vida de una antepasada suya, Marianna Ucrìa, hija de familia noble que se abre paso en un mundo de apariencia lujosa pero de sustrato frívolo y miserable.

Un hecho traumático, con apenas cinco años de edad, la despoja del habla. Desde entonces, lleva siempre consigo sus <<instrumentos literarios>>, de los que se vale para comunicarse con el resto del mundo: una <<tablita plegable, tintero con tapón de rosca colgado de una cadenita de plata, pluma de ganso y ceniza>> y un <<cuadernillo de hojas separables>>.

Galaxia Gutenberg, 2013. 
Dacia Maraini nos relata, con una magnífica prosa inundada de poesía, una vida triste, injusta, pero sin descender a la tragedia, sino con la voz y la forma de quien pasa de puntillas por esa vida, con una mirada amable y a la vez sin ambages. 
"Siempre ha sospechado que la señora madre [...] eligió parecer muerta para no tener que morir." (p. 37)
Con una sutileza reflexiva que invita a pensar:  
“El que quiere conservar siempre utiliza cuchillos finísimos.” (p. 235)  
"A veces es el amor del otro lo que nos enamora: vemos a una persona sólo cuando ésta pide nuestra mirada." (pág. 367)
Una vida, la de Marianna Ucría, insertada en un mundo en el que la mujer era  un mero instrumento de servicio y perpetuación del linaje familiar, que queda retratado de esa forma poética que es en sí toda la obra y a la vez contundente, brutal, en el siguiente fragmento:
“Casarse, parir, casar a las hijas, hacerlas parir y obrar de manera que las hijas casadas hagan parir a sus hijas para que éstas a su vez se casen y paran…Voces de la sensatez familiar, voces almibaradas y convincentes que han rodado a lo largo de los siglos conservando en un nido de plumas ese huevo precioso que es la progenie Ucrìa, emparentándose, por vía femenina, con las principales familias palermitanas.” (p. 302)  
Sin derecho a elegir hacia quién dirigir sus deseos, hacia quien expandir su amor, sin elección posible de vida, meras productoras de hij@s sin elección, cuerpos sin vida, cuerpos al uso.
"Seguramente él nunca se ha preguntado si ese asalto le agrada o no. El suyo es el cuerpo que él coge, que ensarta. No conoce otra manera de acercarse al regazo femenino. Y ella lo ha dejado del otro lado de los párpados cerrados, como un intruso." (p. 125) 

 "Lástima haber perdido la práctica de la pintura: pero ha ocurrido sin razón alguna, tras el nacimiento de la primera hija. Una mirada de reprobación del señor marido tío, una palabra irónica de su madre; el llanto de alguna de las niñas (…)" (p. 155)  
Y si esto es así para las mujeres del linaje Ucrìa, ¿qué sería de las mujeres 'destinadas' a trabajar al servicio de la aristocracia? El personaje de Fila, en este sentido, es brutal: la criada que es heredada de un familiar a otro, como si de un objeto se tratara, como quien hereda una tierra, que puede sembrar o abandonar. 

Apariencia de lujo, legado de servidumbre, pobreza del intelecto. Tan sólo Marianna, con su mudez, escapa a este legado <<pringoso como el jugo de las algarrobas>>. Asidua a la biblioteca, interesada por la filosofía, su pensamiento va madurando, adquiriendo solidez intelectual, se va desmembrando de todos esos mandatos que la han abocado a la infelicidad.

Entonces, por vez primera, conoce el amor, del que nace un deseo voluntario, libre, retratado con gran belleza por Dacia Maraini.
“¿Puede una mujer de cuarenta años, madre y abuela, despertar como una rosa tardía tras un letargo que ha durado décadas, para pretender su ración de miel? ¿Quién o qué se lo prohíbe? ¿Tan sólo su voluntad? ¿O acaso también la experiencia de una violación tantas veces repetida que ha terminado por volver sordo y mudo su cuerpo entero?" (p. 264)  
Surcar las páginas de esta magnífica novela -que es, en realidad, una biografía novelada- es cruzar un océano de poesía expandido a lo largo y ancho de cada página.
“Está por encender la vela pero nota que una líquida luz azulada inunda la habitación. La luna pende, baja, sobre la línea del horizonte y gotea leche sobre las aguas negras del mar.” (p. 78)

  • La autora:

"Dacia Maraini nace en Florencia, hija de madre siciliana  perteneciente a la antigua familia de los Alliata di Salaparuta y de padre de origen inglés, famosos etnólogo. Tras una infancia particularmente difícil, la escritora se traslada a Roma, ciudad en la cual prosigue los estudios y sobrevive gracias a varios trabajos. Ella y otros jóvenes fundan la revista literaria "Tempo di letteratura", editada por Pironti en Nápoles, y empieza a colaborar con revistas como "Nuovi Argomenti" y "Mondo". Durante los años sesenta, además de publicar sus primeras novelas, se dedica al teatro y, junto a otros escritores, funda el Teatro del Porcospino en el cual sólo se representan obras de autores italianos contemporáneos como Parise, Gadda, Tornabuoni o Moravia. En 1973 funda el Teatro della Maddalena, gestionado exclusivamente por mujeres. En este teatro, cinco años más tarde, estrena "Dialogo di una prostituta con un suo cliente", obra traducida al inglés y francés y representada en doce países diferentes." 

La novela que hoy nos ocupa, La larga vida de Marianna Ucrìa, "ganó el Campiello y otros premios de prestigio y ha logrado un gran éxito de la critica y el público." Fue adaptada al cine, en 1997, por Roberto Fraenza, con el título Marianna Ucrìa

Sobre su motivación para escribir, Dacia Maraini nos cuenta: 
Siempre he peleado. Mi escritura viene de una indignación clara contra las injusticias. No sólo hacia las mujeres, también hacia la situación de las cárceles, de los manicomios, de los sin techo...No se trata de un proyecto político, pero creo que [un/a escritor/a] debe dedicarse a escribir sobre el mal, no a hacer exaltación del bien. No hay necesidad. Tiene que hablar de los problemas de su país, de las cosas que le ofenden, que le disgustan. Mi escritura viene de ahí, de las ganas de cambiar esa realidad y de la indignación frente a la injusticia.

Pueden consultar las fuentes  y ampliar información sobre la autora aquí  y  aquí. También, en una crónica titulada Dacia Maraini, la escritora que no calla. 

  • Música.

La música que me ha inspirado esta lectura ha sido: 

Yann Tiersen - Tabarly - 8mm (free sheet music)




Isabel Rojas.

2 comentarios:

María E. Soto dijo...

Muy buena crónica Isa, buen trabajo, interesante y emotivo. Gracias por el enlace de mñusica, lo escuharé sobre la marcha.

Círculo de Lectura Némirovsky. dijo...

Gracias, María Elena. Recojo las aportaciones, las opiniones, las críticas, con gran interés, especialmente las tuyas. Un abrazo.

Calidoscopio literario. Calidoscopio de emociones.

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